Crear una piscina pública municipal en A Malata

Ferrol arrastra desde hace años una carencia clara en infraestructuras deportivas y de ocio al aire libre, especialmente pensadas para el verano. A pesar de contar con costa, playas cercanas y una fuerte cultura deportiva, la ciudad no dispone de una piscina municipal exterior moderna, accesible y bien conectada. La creación de una piscina municipal en A Malata no solo cubriría esta necesidad histórica, sino que supondría una oportunidad estratégica para revitalizar una zona ya consolidada, optimizar infraestructuras existentes y ofrecer un servicio público de alto impacto social.

A Malata: una localización privilegiada

La zona de A Malata reúne una serie de condiciones que la convierten en un emplazamiento ideal para una piscina municipal. En primer lugar, se trata de un área ya vinculada al deporte y al ocio, con la presencia del estadio municipal, el pabellón y diversas instalaciones deportivas. Esta identidad facilita la aceptación ciudadana del proyecto y refuerza la coherencia urbanística del entorno.

 

Además, A Malata cuenta con una conectividad excepcional. La salida directa desde la AP-9 permite un acceso rápido no solo desde el centro de Ferrol, sino también desde Narón, Fene, Neda y el resto del área metropolitana. Esta ventaja es clave para una instalación de carácter supramunicipal, pensada para dar servicio a miles de personas durante los meses de verano.

La accesibilidad se completa con amplias vías urbanas, aceras generosas y un entorno que admite perfectamente el tránsito peatonal y ciclista, algo fundamental en un equipamiento público moderno.

Aprovechar el parking del estadio

Uno de los grandes aciertos del proyecto sería el aprovechamiento del aparcamiento del estadio de A Malata durante el verano. En los meses estivales, cuando la competición futbolística se detiene o reduce de forma drástica, el parking queda infrautilizado durante semanas. Transformar este espacio en el principal apoyo logístico de la piscina municipal es una decisión eficiente, económica y sostenible.

 

No sería necesario construir grandes infraestructuras adicionales de estacionamiento, reduciendo así el coste del proyecto y el impacto ambiental. El parking ya existe, está asfaltado, señalizado y preparado para absorber un alto volumen de vehículos, algo que muchas instalaciones municipales no pueden ofrecer.

Este uso compartido de infraestructuras es un ejemplo claro de cómo una ciudad puede optimizar recursos públicos sin grandes inversiones adicionales, sacando partido a espacios ya construidos.